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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sería más fácil si no te quisiera....

Creo que hoy es el momento perfecto para decirte lo mucho, lo mucho que te echo de menos sin tener que romper en lágrimas, creo que estoy preparado para recordarte, para retomar el momento de mi marcha, para mirarte a la cara.

Mientras montaba en el asiento del coche tuve una sensación sucia, incómoda... creí ser el antagonista de mi vida, y el responsable de nuestra ruptura.

Cuando al tercer intento conseguí meter la llave en el contacto y el sonido del motor comenzó a perturbar tan pacífico silencio, sentí que ponia un punto y aparte a una secuencia de mi vida, una vida que llevaba implícita la tuya.

No quería que mi vista hallase el espejo retrovisor, lo evitaba, sabia que si miraba te vería cada vez más pequeña, alejándote del temblor de mis ojos, y sería horrible.

A menudo, me digo, ¡¡¡volveré!!!, pero tan solo la sensación de pensar que quizás no lo haga nunca me hunde en el más farragoso suelo, e impide que recuerde todos los momentos dulces.

Siento que mi vida entera se resbala de tus brazos, y aunque sé que hago lo correcto me ahogo en lo incorrecto. ¿Sabes?, nunca te dije esto pero; ¡¡¡ todo te queda tan bien...!!!
Cuando caen las hojas en fecha, eres única para hacerte abrigos de colores y en invierno eres capaz de acogerme entre tu pecho de piedra.
Los paseos que hacemos en primavera son
autenticas revelaciones a
medias, pero al término del verano te entristeces, pues dices que la gente se olvida de ti, que Septiembre cambia a las personas, pero te equivocas.

Jamás tuve la sensación de que podrías aportarme algo, pero ahora que estás tan lejos te observo por mi mirilla particular, si, esa que tengo en un libro viejo, y como si no hubiese pasado el tiempo me veo contigo a solas, y sea cual sea la estación, estás bonita, estás eterna...

Quiero decirte algo, no habrá manera humana de que pueda devolverte algún día tantas cosas buenas.

Me despido de ti prometiéndote otras líneas que no hayan sido ahogadas por estas inesperadas gotas saladas, líneas que posiblemente anuncien mi vuelta, o no.

Si me disculpas , repetiré tu nombre hasta que el sueño me venza; HUESCA, HUESCA, HUESCA, HUESCA...
Fher Sanromán Escartín

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